Cuando Salvador Dalí comentó El surrealismo soy yo, tal vez no imaginaba que el surrealismo se encontraba en México y no en la tierra de Kafka, nuestro México lindo y querido donde la euforia por continuar con las marchas tumultuosas deja entrever la euforia del personaje que las organiza, aunque el cambio real no se perciba por los más, por lo que me pregunto, ¿cambió la violencia en estos días, o el abastecimiento de medicinas o la cacareada corrupción, o, o? ¿cambiará con la movilización de personas? Al final de cuentas, ¿Qué tanto es tantito?
Para el mexicano de a pie, ese que somos tú y yo, ¿ha cambiado algo en nuestra economía que signifique mejoría? Si no es así, qué beneficio tienen estas marchas como no sean mayor despilfarro de nuestros recursos, pues los impuestos debes pagar y colegiaturas y comida y camiones y, y, sin parar, día con día, mes tras mes; pero, como no existen gobernantas, ni estudiantas, ni hormigos entre las hormigas prefiero hablar de banalidades importantes como son el idioma y sus asegunes actuales que seguir analizando el México kafkiano, porque mi lógica no aplica ni se aplaca con tanto caminar en el sol del otoño que ya anuncia la etapa de los cantos y ponches y el calor navideño entre tanta frialdad donde los más, representan los menos y los menos los más, aunque Ana no tiene masculino pues sería otro concepto representando una parte del cuerpo que en ocasiones no quiero acordarme porque la basura del organismo por ahí sale y a veces como diría Kafka, se llega a atorar en períodos de crisis, en este mi país, las crisis atoradas no siempre se solucionan ya que pareciera que aquí, es donde las cosas se atoran y a pesar del cambio, ¡no vemos cambio¡ o más bien sí lo vemos más no de la forma deseada, así que, preferimos cerrar los ojos para no verlos, pensando que los años pasados no siempre fueron mejores y el futuro puede ser peor, o tal vez mejor, de nosotros depende. Sin embargo, la duda recorre mi mente y me doy cuenta que el hombre puede perder su dignidad sin darse cuenta y sin reconocer que nadie está de más en este mundo, que el presente es la creación del futuro aunque para algunos adultos mayores poco nos importe pues creemos que vamos de salida, sin reconocer que sí importa ya que aquí quedan hijos, nietos y bisnietos y generaciones por venir, por eso cada mañana pido al Creador nos ilumine para no perder la frescura de los niños, para celebrar la venida de Cristo recordando que si Dios se hizo hombre, hombre es lo mejor que se puede ser, nadie está de más en este mundo y ninguna vida es menos que otra, si volteamos a Ucrania re encontramos la dignidad y el ser, por eso, se tenga o no fe, busquemos el horizonte de paz y amor, busquemos hacer el bien, por el México que no se explica sin su historia mixta, indígena – cristiana, por lo que no se puede apartar esta verdad y pretender arrancar a los mexicanos de su historia y sus tradiciones, por eso en esta época navideña hemos de ver con los ojos de la fe, viviendo según Cristo que forma un todo de amor y paz, no debemos dejar de disfrutar el café de la mañana y el tradicional pan de este país esperando un día bendecido con un trabajo digno, con amigos que te entienden y aceptan con tus locuras y debilidades, con un amor que se entiende en primera persona y te hace sentir como nadie en el mundo, ya que cuando amas y sirves a otros encuentras que la vida te ama basándose en la ley del bumerang donde todo lo que das te regresa acumulado y multiplicado, por eso en esta nueva semana busquemos paz y amor, ejerzamos la misericordia que el creador nos concede y vivamos como si fuese el primer día de nuestra vida, mientras lo haces envíame tus comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx Gracias