Ni difuntas, reza el refrán y esta semana tuve la fortuna que, como parte del mes de la mujer, fuese invitada a una reunión internacional de mujeres a través de la asociación Global Alliance y Women Wordly donde las personas que hablaron, mostraron una vez más, que, sin importar si vienes de Italia, Pakistán, México, India o Haití las mujeres aun con el paso del tiempo y el cambio de circunstancias y legislaciones, seguimos presentando la misma problemática de violencia, injusticia y mucho más, que nuestras abuelas y bisabuelas vieron y pasaron como actrices del teatro del mundo, donde la vida se desplaza lenta o rápidamente, porque la vida es un teatro que puede ser feíto o bonito, chorreadito o mugrosito y las mujeres podemos ser como el Quijote, soñadoras o realistas, siempre persiguiendo nuestros sueños y los de la familia, podemos ser pedantes o humildes, hermosas o no tanto, jóvenes o viejas, y, aunque algunas, a veces no deseamos ver la poca juventud que nos queda, sí deseamos que en el tiempo que nos quede por vivir, se cubran los anhelos de las generaciones pasadas, presentes y futuras, pa que no nos cuenten, porque sabemos que aún quedan muchas páginas en blanco por escribir, pero siempre hay un tiempo para darle vuelo a la hilacha, porque lo pachangueras y querendonas no se nos quita ni con las circunstancias, los años o el origen que nos parió, así, seguiremos viviendo entre mujeres valientes que por miedo que tengan ante lo que se enfrentan, el coraje y dignidad las levanta aunque venga el remolino y las alevante.
Escuchamos a las pakistanís y las haitianas y las de África y las de México quejarse del abuso de poder y violencia sobre las mujeres y las norteamericanas pelear por sus puestos en la empresa o puestos públicos, por sus hijos y guerra contra el racismo y caemos en cuenta que sí, todas somos mujeres honestas, en ocasiones prudentes y recatadas y en otras abiertas, directas y hasta insolentes especialmente con quienes sin pudor alguno las ofenden, acostumbradas a lidiar con gobiernos poco justos y mucho menos pudorosos en el trato hacia ellas, así, violadas, asesinadas, maltratadas se rebelan y siguen en su lucha de reconocimiento hacia el mundo, ese mundo que a medias las reconoce. Todas hemos vivido prodigiosos movimientos de apoyo a las mujeres y hemos salido a marchar y hablamos de lo sucedido y luego, ¿Qué crees? Se avanzó un paso, pero faltan mil, diez mil o un millón, y sin embargo la vida sigue y la lucha también.
Por eso, está dicho que el círculo se cierra otra vez y se inicia uno nuevo con huellas del pasado y sapiencia del presente donde el arte y la cultura forman parte de la mujer íntegra, donde, para ella, el mundo y la familia son un binomio inseparable donde la cultura se fusiona con el amor y el deseo, deseo de crear un mundo mejor donde la vida fluya sin peligros, donde los hijos se desarrollen y formen hogares propios, donde los pequeños detalles de la vida sean los motivos para vivir, donde siempre habrá alguien que dude de ella y quien le ayude a calmar sus tormentas, y cuando tu necesites de ella, siempre estará ahí, para darte la mano y sostenerla hasta que la tormenta pase y el frío se calme y el sol no queme y la vida siga fluyendo, por eso, si tienes una mujer a tu lado, sostenla, ámala y apasiónate por ella, mientras yo espero tus comentarios en ageldesofia@yahoo.com.mx Dándote las gracias.